Servir no siempre es actuar desde la comodidad de nuestras creencias personales, hábitos operativos o interpretaciones individuales del “deber ser”. En muchas ocasiones, el servicio exige salir del marco mental propio, cuestionar supuestos, y priorizar las necesidades del Aliado Comercial, del equipo o de la organización, incluso cuando estas entran en tensión con nuestra forma habitual de pensar o trabajar.